lunes, 23 de marzo de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
martes, 10 de marzo de 2009
EDUCACION Y AUTORITARISMO
1.1 Tema: El autoritarismo en las escuelas.
1.2 Tesis: Autoritarismo: método ineficaz de enseñanza y de control de la disciplina en las escuelas.
1.3 Puntos secundarios:
Algunos de los principales factores que intervienen en la generación de este problema son:
Falta de cultura democrática.
Concepción tradicional de la educación.
Jerarquías y políticas autocráticas heredadas de gobiernos militares.
1.4 Propósito:
Lo que quiero aportar con este modesto trabajo son argumentos que permitan demostrar hasta que punto el autoritarismo en las escuelas, como método de enseñanza y de control de la disciplina, es ineficaz e incluso nocivo para el aprendizaje y para la formación personal de los educandos.
2. Líneas de Desarrollo Argumentativo:
2.1 Autoritarismo:
El Diccionario de la Real Academia Española define el autoritarismo como: un sistema fundado primariamente en el principio de autoridad. Actitud de quien ejerce con exceso su autoridad. Por su parte, el Diccionario Larousse Ilustrado precisa lo siguiente respecto a la palabra autoritario: Que usa con rigor de su autoridad. Que no tolera la contradicción. Imperioso y violento.
El autoritarismo, pues, entendido como el sistema basado en un riguroso principio de autoridad, tiene, sensu estricto, una connotación política; pero, en un sentido amplio, no sólo se circunscribe al ámbito político, sino a cualquier esfera social donde exista una relación entre un grupo y una persona que haga las veces de guía o de líder. La escuela, al igual que muchas otras instituciones de nuestra sociedad, ha tenido y tiene un rasgo señaladamente autoritario; que suele expresarse, por lo general, en la relación profesor-alumno, o personal administrativo-alumno. El profesor o el personal administrativo de un centro educativo evidencia, en muchos casos, un carácter autoritario frente al alumno. Pero a qué nos referimos específicamente cuando hablamos de carácter autoritario?
A veces, el profesor encuentra en el aula un lugar donde ser escuchado, obedecido, respetado, admirado, adulado e incluso temido. Halla casi todo lo que le puede faltar en su vida familiar, marital o social. Se siente importante. Se siente poderoso como un pequeño dios. Olvida que el centro de atención en el proceso de enseñanza no es él, sino el alumno. En esta situación es fácil caer en la tentación del autoritarismo. El profesor impone su voluntad y su punto de vista sin admitir contradicción alguna, como un padre severo a sus sumisos hijos. Hay que tener en cuenta que el carácter autoritario tiene raíces sicológicas profundas que se remontan a la infancia en la casa paterna o a la escuela. De allí la importancia del tema en cuestión con miras a formar ciudadanos, tolerantes, solidarios, seguros de sí mismos y que sepan vivir en democracia.
Cuando se habla del carácter autoritario se entiende, por lo común, sólo un tipo de conducta rígida, dura y con ánimo de mandar; pero el carácter autoritario posee dos facetas: activa y pasiva. Así una persona sumisa, que admira la autoridad y que le agrada someterse a ella, también es autoritaria. Este es el lado pasivo. El autoritarismo es, pues, bidimensional; pudiéndose dar, como de hecho se da, cierta ambivalencia en una misma persona.
El reconocido neopsicoanalista Erich Fromm, en su libro "El Miedo A La Libertad", escribe: "...emplearé la expresión carácter autoritario para referirme al tipo de carácter de que se está hablando,...se justifica por cuanto la persona sadomasoquista se caracteriza siempre por su peculiar actitud hacia la autoridad. La admira y tiende a someterse a ella, pero al mismo tiempo desea ser ella misma una autoridad y poder someter a los demás".
Nuestra sociedad se encuentra imbuida de autoritarismo y, frecuentemente, todos nosotros incurrimos en actitudes autoritarias (activas o pasivas), sin siquiera percatarnos de ello. El carácter autoritario se manifiesta en los distintos ámbitos de nuestra vida social: la familia, la escuela, el centro de trabajo, la empresa, el Estado y la política. Así, no suele existir diálogo en el interior de las familias, y las preferencias electorales de un gran sector de la población son por alguien que gobierne con mano dura, que imponga autoridad y ordene el país; una especie de mesías político, lo cual evidencia notoriamente nuestra forma de pensar y nuestra incapacidad de vivir en democracia; así como la carencia de valores democráticos como la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, etc. "En la filosofía autoritaria el concepto de igualdad no existe. El carácter autoritario puede a veces emplear el término igualdad en forma puramente convencional o bien porque conviene a sus propósitos. Pero no posee para él significado real o importancia, puesto que se refiere a algo ajeno a su experiencia emocional. Para él, el mundo se compone de personas que tienen poder y otras que carecen de él; de superiores y de inferiores. Sobre la base de sus impulsos sadomasoquistas experimenta tan sólo la dominación o la sumisión, jamás la solidaridad". (Erich Fromm).
2.2 Efectos en la Capacidad de Aprendizaje:
La intimidación y la amenaza, lejos de contribuir a incrementar el interés por aprender lo reduce considerablemente. Logrando en el mejor de los casos sólo efectos pasajeros. Los adelantos logrados en sicología permiten afirmarlo. ¿Quién no ha tenido, lamentablemente, la experiencia de ser objeto de algún profesor o profesora, a la antigua, de aquellos que dicen que "la letra con la sangre entra"? o incluso de algún padre excesivamente "preocupado" por la educación de su hijo, hasta el punto de enseñarle matemáticas en casa, entre gritos y jalones de orejas? Aún recuerdo momentos como esos, cuando niño, completamente atemorizado, por más que trataba de recordar la fórmula o los pasos adecuados para solucionar el problema no podía; mi mente estaba en blanco, no podía concentrarme, preocupado más porque no me pegasen.
El miedo y la ansiedad se manifiestan, a menudo, por aumento en la frecuencia del pulso y de la respiración, sudoración, inamovilidad momentánea, entre otros rasgos. "Cuanto más intenso es el sentimiento más dominante se vuelve la mente emocional, y más ineficaz la racional". (Daniel Goleman, "La Inteligencia Emocional"). Todo esto debilita la capacidad de concentración. El miedo que ocasiona, en un niño pequeño, un método de enseñanza autoritario se transforma en ira cuando se trata de un adolescente. Y los efectos perjudiciales en la capacidad de aprendizaje son los mismos. Así, Goleman señala: "El grado en que los trastornos emocionales pueden interferir la vida mental no es ninguna novedad para los profesores. Los alumnos que se sienten ansiosos, enfurecidos o deprimidos no aprenden; ..., las emociones negativas poderosas desvían la atención hacia sus propias preocupaciones, interfiriendo el intento de concentrarse en otra cosa".
Muchos teóricos y pedagogos en el pasado dieron pautas sobre cómo el profesor debe conducirse ante sus alumnos. Estableciendo verdaderos principios pedagógicos que niegan el autoritarismo en la enseñanza y todo lo que ello implica. Conozcamos algunos puntos de vista, que sin duda nos serán de mucha utilidad.
Tolstoy, en sus teorías educativas, recalcó la importancia de la personalidad del maestro. Si era frío y hostil hacia el estudiante, podía convertirse en una influencia negativa, y no pasaría de ser un capataz. Por el contrario, si en verdad amaba su vocación y le importaba la personalidad del estudiante, y si consideraba la educación como un proceso continuo, sería un faro de sabiduría y civilización.
Según la filosofía de William James, el maestro debía cuidarse de no caer en una actitud absolutista. Su función era servir de guía y amigo, ya que era factible. No se debía alentar el dogmatismo en las aulas. ¿Cuál es la actitud más importante en la educación?. La respuesta de James era que el maestro, ante todo, debía alentar. Una actitud positiva sería un verdadero motor de progreso, mientras que un punto de vista negativo sofocaría el desarrollo del estudiante.
John Dewey pensaba que la escuela debía alentar la actividad individual. La escuela tradicional había inhibido el crecimiento moral, a través de sus tendencias estáticas y absolutistas. Su base había sido el culto a la obediencia. Había hecho de las reglas el eje de todo; el estudiante no podía pues desarrollar una verdadera iniciativa, sin la cual era imposible una moralidad auténtica. Dewey se oponía a la insistencia en la inhibición, que predominaba en tantos círculos docentes. Inhibir y circunscribir el desarrollo era frustrar la creatividad del hombre. Era preferir "la negación sobre la afirmación" y "la muerte sobre la vida". (Frederick Mayer, "Pedagogía Comparada").
2.3 Efectos en la Formación Personal:
Un modelo autoritario y represivo de enseñanza se convierte en generador de personas sumisas o violentas, incapaces de llevar una vida normal. Afectando, a la larga, la capacidad de la persona en lo referente a la toma responsable de decisiones, pues mal acostumbra al individuo a actuar sólo cuando se encuentra bajo presión. Siendo que cuando esta circunstancia desaparece se vuelve incapaz de cumplir con sus deberes voluntariamente. En lugar de una persona segura de si misma e independiente, se obtiene un tipo inseguro, vacilante y lleno de dudas. Los efectos en la formación personal de los educandos son más que perjudiciales.
Si bien es cierto que, pensando en estos problemas, se incorporó la figura del maestro-tutor, cuya función es abrir un espacio para incorporar y reflexionar sobre los sentimientos y pensamientos que provocan determinadas situaciones en el centro educativo, e identificar estos procesos para comprender la importancia que juegan en la formación del estudiante; también es cierto que la tutoría lleva muy poco tiempo aplicándose, y que pasarán aún algunos años antes de perfeccionarse para conseguir resultados óptimos.
Por otro lado, la mayoría de escuelas y colegios están lejos de ser un modelo de institución educativa formadora de ciudadanos responsables y aptos para vivir en democracia. El problema es complejo, y abarca a las instituciones mismas y muchos de sus aspectos. Al respecto, considero necesario hacer algunas reflexiones.
Los centros educativos son instituciones o estructuras sociales cerradas, de corte autoritario, vertical y de carácter reclusivo. La mayor parte de alumnos va a los colegios de mala gana, obligados, probablemente, por sus padres, quienes a su vez ven en esto una forma de librarse de sus hijos durante medio día. Dentro del plantel se mantienen prácticas desfasadas, dignas de un cuartel, como las formaciones en el patio, bajo un sol arrasador, para cantar el himno nacional, rezar o escuchar la liturgia a cargo de la profesora de religión; mientras los auxiliares, profesores o brigadieres, regla en mano, no dudan en repartir reglazos al que se atreva a causar desorden, a hablar o incluso a moverse en la fila. Sin mencionar las horas que se pierden obligando a los alumnos a ensayar la marcha para los sempiternos desfiles. Por lo demás, se podría decir que los altos muros con los que se suele cercar el perímetro del colegio no son para salvaguardar la seguridad del recinto, sino para que los alumnos no se escapen. Las similitudes, salvando las distancias, con un centro carcelario son evidentes. En instituciones que siguen estos patrones es difícil formar ciudadanos democráticos, como ya lo hemos reiterado.
2.4 Responsabilidad Social y Familiar:
El problema del autoritarismo en el sistema educativo es bastante complejo y constituye el reflejo de una crisis social y por ende educacional en nuestro país. Esta crisis, que también es moral y de la que todos somos en parte responsables, no sólo afecta a las instituciones educativas y al sistema, sino también, y fundamentalmente, a las familias. Los padres tienen una gran responsabilidad en la educación de sus hijos, porque sin su ayuda poco o nada pueden hacer los profesores.
Debemos hacer notar que el alumno lleva los problemas de su casa a la escuela. Los chicos con problemas de conducta, generalmente, provienen de familias destruidas o en plena desintegración. "En familias en las que entre los progenitores existen amenazas de separación conyugal y recriminaciones en vez de apoyo, el niño no puede emplear a uno de ellos como modelo de identificación u objeto de amor sin antagonizar con el otro. El niño tiene entonces dificultad para afirmar su propia identidad, y en ese esfuerzo se altera su desarrollo mental". (Eduardo Vargas Alvarado, "Medicina Forense y Deontología Médica").
Hablamos, también, de jóvenes que reciben maltrato físico y moral en sus hogares; volviéndose rebeldes e indisciplinados. Buscan entre sus compañeros de mataperradas la atención y la comprensión que no encuentran en casa; buscan sentirse parte de algo, pues no desean estar solos. Otros, por el contrario, y debido a que tienen un temperamento distinto, se deprimen y pierden su autoestima; volviéndose sumisos o simplemente indiferentes. En estos últimos el castigo y el miedo al castigo tiene un efecto deshumanizante, limitando su actuación a reacciones meramente instintivas o automáticas que tienen como único fin evitar la reprensión. Por lo tanto, la represión sólo elude o agrava el problema, en lugar de centrar la atención en las causas o motivos que producen una conducta inadecuada o indisciplinada en el alumno.
La reversión de esta situación adversa dependerá del grado de compromiso que podamos mostrar todos y cada uno de los miembros de la sociedad; en la medida de que esta crisis generalizada se deja traslucir, día a día, en nuestros pensamientos y en nuestras acciones. Si vivimos una crisis tan fuerte "es porque la forma de vida humana está en crisis, tanto en su modo de ver el mundo, la sociedad, y en el modo de verse a sí mismo, es decir está en crisis su cultura (organización social, educación, economía, etc.). Así, vivimos una sola crisis, la crisis del ser humano, por lo que la respuesta a dicha crisis debe ser total, la transformación del propio ser humano". (Miguel Ángel Polo, "Ética, Modo de vida, comunidad y ecología").
1.2 Tesis: Autoritarismo: método ineficaz de enseñanza y de control de la disciplina en las escuelas.
1.3 Puntos secundarios:
Algunos de los principales factores que intervienen en la generación de este problema son:
Falta de cultura democrática.
Concepción tradicional de la educación.
Jerarquías y políticas autocráticas heredadas de gobiernos militares.
1.4 Propósito:
Lo que quiero aportar con este modesto trabajo son argumentos que permitan demostrar hasta que punto el autoritarismo en las escuelas, como método de enseñanza y de control de la disciplina, es ineficaz e incluso nocivo para el aprendizaje y para la formación personal de los educandos.
2. Líneas de Desarrollo Argumentativo:
2.1 Autoritarismo:
El Diccionario de la Real Academia Española define el autoritarismo como: un sistema fundado primariamente en el principio de autoridad. Actitud de quien ejerce con exceso su autoridad. Por su parte, el Diccionario Larousse Ilustrado precisa lo siguiente respecto a la palabra autoritario: Que usa con rigor de su autoridad. Que no tolera la contradicción. Imperioso y violento.
El autoritarismo, pues, entendido como el sistema basado en un riguroso principio de autoridad, tiene, sensu estricto, una connotación política; pero, en un sentido amplio, no sólo se circunscribe al ámbito político, sino a cualquier esfera social donde exista una relación entre un grupo y una persona que haga las veces de guía o de líder. La escuela, al igual que muchas otras instituciones de nuestra sociedad, ha tenido y tiene un rasgo señaladamente autoritario; que suele expresarse, por lo general, en la relación profesor-alumno, o personal administrativo-alumno. El profesor o el personal administrativo de un centro educativo evidencia, en muchos casos, un carácter autoritario frente al alumno. Pero a qué nos referimos específicamente cuando hablamos de carácter autoritario?
A veces, el profesor encuentra en el aula un lugar donde ser escuchado, obedecido, respetado, admirado, adulado e incluso temido. Halla casi todo lo que le puede faltar en su vida familiar, marital o social. Se siente importante. Se siente poderoso como un pequeño dios. Olvida que el centro de atención en el proceso de enseñanza no es él, sino el alumno. En esta situación es fácil caer en la tentación del autoritarismo. El profesor impone su voluntad y su punto de vista sin admitir contradicción alguna, como un padre severo a sus sumisos hijos. Hay que tener en cuenta que el carácter autoritario tiene raíces sicológicas profundas que se remontan a la infancia en la casa paterna o a la escuela. De allí la importancia del tema en cuestión con miras a formar ciudadanos, tolerantes, solidarios, seguros de sí mismos y que sepan vivir en democracia.
Cuando se habla del carácter autoritario se entiende, por lo común, sólo un tipo de conducta rígida, dura y con ánimo de mandar; pero el carácter autoritario posee dos facetas: activa y pasiva. Así una persona sumisa, que admira la autoridad y que le agrada someterse a ella, también es autoritaria. Este es el lado pasivo. El autoritarismo es, pues, bidimensional; pudiéndose dar, como de hecho se da, cierta ambivalencia en una misma persona.
El reconocido neopsicoanalista Erich Fromm, en su libro "El Miedo A La Libertad", escribe: "...emplearé la expresión carácter autoritario para referirme al tipo de carácter de que se está hablando,...se justifica por cuanto la persona sadomasoquista se caracteriza siempre por su peculiar actitud hacia la autoridad. La admira y tiende a someterse a ella, pero al mismo tiempo desea ser ella misma una autoridad y poder someter a los demás".
Nuestra sociedad se encuentra imbuida de autoritarismo y, frecuentemente, todos nosotros incurrimos en actitudes autoritarias (activas o pasivas), sin siquiera percatarnos de ello. El carácter autoritario se manifiesta en los distintos ámbitos de nuestra vida social: la familia, la escuela, el centro de trabajo, la empresa, el Estado y la política. Así, no suele existir diálogo en el interior de las familias, y las preferencias electorales de un gran sector de la población son por alguien que gobierne con mano dura, que imponga autoridad y ordene el país; una especie de mesías político, lo cual evidencia notoriamente nuestra forma de pensar y nuestra incapacidad de vivir en democracia; así como la carencia de valores democráticos como la tolerancia, la igualdad, la solidaridad, etc. "En la filosofía autoritaria el concepto de igualdad no existe. El carácter autoritario puede a veces emplear el término igualdad en forma puramente convencional o bien porque conviene a sus propósitos. Pero no posee para él significado real o importancia, puesto que se refiere a algo ajeno a su experiencia emocional. Para él, el mundo se compone de personas que tienen poder y otras que carecen de él; de superiores y de inferiores. Sobre la base de sus impulsos sadomasoquistas experimenta tan sólo la dominación o la sumisión, jamás la solidaridad". (Erich Fromm).
2.2 Efectos en la Capacidad de Aprendizaje:
La intimidación y la amenaza, lejos de contribuir a incrementar el interés por aprender lo reduce considerablemente. Logrando en el mejor de los casos sólo efectos pasajeros. Los adelantos logrados en sicología permiten afirmarlo. ¿Quién no ha tenido, lamentablemente, la experiencia de ser objeto de algún profesor o profesora, a la antigua, de aquellos que dicen que "la letra con la sangre entra"? o incluso de algún padre excesivamente "preocupado" por la educación de su hijo, hasta el punto de enseñarle matemáticas en casa, entre gritos y jalones de orejas? Aún recuerdo momentos como esos, cuando niño, completamente atemorizado, por más que trataba de recordar la fórmula o los pasos adecuados para solucionar el problema no podía; mi mente estaba en blanco, no podía concentrarme, preocupado más porque no me pegasen.
El miedo y la ansiedad se manifiestan, a menudo, por aumento en la frecuencia del pulso y de la respiración, sudoración, inamovilidad momentánea, entre otros rasgos. "Cuanto más intenso es el sentimiento más dominante se vuelve la mente emocional, y más ineficaz la racional". (Daniel Goleman, "La Inteligencia Emocional"). Todo esto debilita la capacidad de concentración. El miedo que ocasiona, en un niño pequeño, un método de enseñanza autoritario se transforma en ira cuando se trata de un adolescente. Y los efectos perjudiciales en la capacidad de aprendizaje son los mismos. Así, Goleman señala: "El grado en que los trastornos emocionales pueden interferir la vida mental no es ninguna novedad para los profesores. Los alumnos que se sienten ansiosos, enfurecidos o deprimidos no aprenden; ..., las emociones negativas poderosas desvían la atención hacia sus propias preocupaciones, interfiriendo el intento de concentrarse en otra cosa".
Muchos teóricos y pedagogos en el pasado dieron pautas sobre cómo el profesor debe conducirse ante sus alumnos. Estableciendo verdaderos principios pedagógicos que niegan el autoritarismo en la enseñanza y todo lo que ello implica. Conozcamos algunos puntos de vista, que sin duda nos serán de mucha utilidad.
Tolstoy, en sus teorías educativas, recalcó la importancia de la personalidad del maestro. Si era frío y hostil hacia el estudiante, podía convertirse en una influencia negativa, y no pasaría de ser un capataz. Por el contrario, si en verdad amaba su vocación y le importaba la personalidad del estudiante, y si consideraba la educación como un proceso continuo, sería un faro de sabiduría y civilización.
Según la filosofía de William James, el maestro debía cuidarse de no caer en una actitud absolutista. Su función era servir de guía y amigo, ya que era factible. No se debía alentar el dogmatismo en las aulas. ¿Cuál es la actitud más importante en la educación?. La respuesta de James era que el maestro, ante todo, debía alentar. Una actitud positiva sería un verdadero motor de progreso, mientras que un punto de vista negativo sofocaría el desarrollo del estudiante.
John Dewey pensaba que la escuela debía alentar la actividad individual. La escuela tradicional había inhibido el crecimiento moral, a través de sus tendencias estáticas y absolutistas. Su base había sido el culto a la obediencia. Había hecho de las reglas el eje de todo; el estudiante no podía pues desarrollar una verdadera iniciativa, sin la cual era imposible una moralidad auténtica. Dewey se oponía a la insistencia en la inhibición, que predominaba en tantos círculos docentes. Inhibir y circunscribir el desarrollo era frustrar la creatividad del hombre. Era preferir "la negación sobre la afirmación" y "la muerte sobre la vida". (Frederick Mayer, "Pedagogía Comparada").
2.3 Efectos en la Formación Personal:
Un modelo autoritario y represivo de enseñanza se convierte en generador de personas sumisas o violentas, incapaces de llevar una vida normal. Afectando, a la larga, la capacidad de la persona en lo referente a la toma responsable de decisiones, pues mal acostumbra al individuo a actuar sólo cuando se encuentra bajo presión. Siendo que cuando esta circunstancia desaparece se vuelve incapaz de cumplir con sus deberes voluntariamente. En lugar de una persona segura de si misma e independiente, se obtiene un tipo inseguro, vacilante y lleno de dudas. Los efectos en la formación personal de los educandos son más que perjudiciales.
Si bien es cierto que, pensando en estos problemas, se incorporó la figura del maestro-tutor, cuya función es abrir un espacio para incorporar y reflexionar sobre los sentimientos y pensamientos que provocan determinadas situaciones en el centro educativo, e identificar estos procesos para comprender la importancia que juegan en la formación del estudiante; también es cierto que la tutoría lleva muy poco tiempo aplicándose, y que pasarán aún algunos años antes de perfeccionarse para conseguir resultados óptimos.
Por otro lado, la mayoría de escuelas y colegios están lejos de ser un modelo de institución educativa formadora de ciudadanos responsables y aptos para vivir en democracia. El problema es complejo, y abarca a las instituciones mismas y muchos de sus aspectos. Al respecto, considero necesario hacer algunas reflexiones.
Los centros educativos son instituciones o estructuras sociales cerradas, de corte autoritario, vertical y de carácter reclusivo. La mayor parte de alumnos va a los colegios de mala gana, obligados, probablemente, por sus padres, quienes a su vez ven en esto una forma de librarse de sus hijos durante medio día. Dentro del plantel se mantienen prácticas desfasadas, dignas de un cuartel, como las formaciones en el patio, bajo un sol arrasador, para cantar el himno nacional, rezar o escuchar la liturgia a cargo de la profesora de religión; mientras los auxiliares, profesores o brigadieres, regla en mano, no dudan en repartir reglazos al que se atreva a causar desorden, a hablar o incluso a moverse en la fila. Sin mencionar las horas que se pierden obligando a los alumnos a ensayar la marcha para los sempiternos desfiles. Por lo demás, se podría decir que los altos muros con los que se suele cercar el perímetro del colegio no son para salvaguardar la seguridad del recinto, sino para que los alumnos no se escapen. Las similitudes, salvando las distancias, con un centro carcelario son evidentes. En instituciones que siguen estos patrones es difícil formar ciudadanos democráticos, como ya lo hemos reiterado.
2.4 Responsabilidad Social y Familiar:
El problema del autoritarismo en el sistema educativo es bastante complejo y constituye el reflejo de una crisis social y por ende educacional en nuestro país. Esta crisis, que también es moral y de la que todos somos en parte responsables, no sólo afecta a las instituciones educativas y al sistema, sino también, y fundamentalmente, a las familias. Los padres tienen una gran responsabilidad en la educación de sus hijos, porque sin su ayuda poco o nada pueden hacer los profesores.
Debemos hacer notar que el alumno lleva los problemas de su casa a la escuela. Los chicos con problemas de conducta, generalmente, provienen de familias destruidas o en plena desintegración. "En familias en las que entre los progenitores existen amenazas de separación conyugal y recriminaciones en vez de apoyo, el niño no puede emplear a uno de ellos como modelo de identificación u objeto de amor sin antagonizar con el otro. El niño tiene entonces dificultad para afirmar su propia identidad, y en ese esfuerzo se altera su desarrollo mental". (Eduardo Vargas Alvarado, "Medicina Forense y Deontología Médica").
Hablamos, también, de jóvenes que reciben maltrato físico y moral en sus hogares; volviéndose rebeldes e indisciplinados. Buscan entre sus compañeros de mataperradas la atención y la comprensión que no encuentran en casa; buscan sentirse parte de algo, pues no desean estar solos. Otros, por el contrario, y debido a que tienen un temperamento distinto, se deprimen y pierden su autoestima; volviéndose sumisos o simplemente indiferentes. En estos últimos el castigo y el miedo al castigo tiene un efecto deshumanizante, limitando su actuación a reacciones meramente instintivas o automáticas que tienen como único fin evitar la reprensión. Por lo tanto, la represión sólo elude o agrava el problema, en lugar de centrar la atención en las causas o motivos que producen una conducta inadecuada o indisciplinada en el alumno.
La reversión de esta situación adversa dependerá del grado de compromiso que podamos mostrar todos y cada uno de los miembros de la sociedad; en la medida de que esta crisis generalizada se deja traslucir, día a día, en nuestros pensamientos y en nuestras acciones. Si vivimos una crisis tan fuerte "es porque la forma de vida humana está en crisis, tanto en su modo de ver el mundo, la sociedad, y en el modo de verse a sí mismo, es decir está en crisis su cultura (organización social, educación, economía, etc.). Así, vivimos una sola crisis, la crisis del ser humano, por lo que la respuesta a dicha crisis debe ser total, la transformación del propio ser humano". (Miguel Ángel Polo, "Ética, Modo de vida, comunidad y ecología").
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EDUCACION Y AUTORITARISMO CCCB
martes, 3 de marzo de 2009
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